jueves, 26 de marzo de 2020

OPINIÓN | Una invitación a la reflexión a propósito del #coronavirus | Por Ernesto Chediack

Estaría bueno que - después que pase la emergencia Sanitaria COVID19- se sigan haciendo los gráficos con los muertos por enfermedades curables. Si comparamos el corona virus con los MILES de MUERTOS por diarreas, malaria, dengue o simplemente por falta de atención médica básica, el parangón deja las cifras de esta pandemia por el suelo. La verdad es que el COVID19 lo único que tiene de importante es que no distingue clases sociales.  Que le da igual al viejo de la villa que al rey de España.


Así que sólo espero que sigan recabando los datos de los muertos que van a ser los desplazados a la pobreza extrema en estos días: jornaleros, cuentapropistas, empleados informales, etc. 
Y eso no significa no cuidar a la población de riesgo. No obstante, creo que la estrategia es errónea: sólo va a garantizar el  freno del COVID, pero va a multiplicar la aparición de las enfermedades de la pobreza, de esas que no se llevan estadísticas y que son la verdadera pandemia endémica porque allí no se destinan los cuantiosos recursos que sí se están destinando a ésta.
 
Nadie se imagina a la reina de Inglaterra con colitis por imposibilidad de tomar agua potable, sin embargo cualquiera de nosotros puede imaginar a alguien en una villa en esa situación.

La OMS forma parte de la expresión más refinada del sistema capitalista y, como tal, impone su lógica. Sabe que esta medida enviará a millones a morir de otras enfermedades, pero esas enfermedades no importan, no tienen el despliegue de una película de ciencia ficción.  ¿O acaso alguna vez escucharon que aplaudieran desde sus balcones a los médicos que combaten las enfermedades del África?

No,  porque esos médicos no forman parte de la monstruosa industria de los laboratorios,  ni de las multinacionales de equipamiento médico. No les pagan congresos, no, no nada de eso!  Esos médicos no les sirven al sistema y solo necesitarían para sus pacientes un dispositivo para purificar el agua, que vale 50 dólares, no un respirador y tests de miles de dólares. Ni que hablar de comparar una bata blanca con los kits que se venden para parar el COVID. Una vez más, no tiene glamour, este mundo con el COVID de ciencia ficción, vuelve a mostrar que ser pobre no es solo un título, es una condición.

Pero bueno, esto es un Al-Don-Pirulero a nivel mundial, cada cual atiende su juego. Los chinos recompran bonos de deuda por una fracción de su precio, los alemanes inyectan mucho dinero a sus corporaciones para que sigan siendo alemanas. Los yanquis ponen billones para cortar la burbuja financiera que se estaba formando, en nombre de la salud. De paso, los políticos aprovechan para recuperar liderazgos perdidos o posicionarse en el poder.

Todo el esfuerzo que está haciendo nuestra sociedad, en esto momentos, únicamente tendrá sentido, si después tomamos las acciones necesarias para erradicar el hambre, para llevar la atención primaria a los lugares que se necesita. Si entendemos que los miles de millones que se perdieron en las bolsas son solo registros electrónicos, porque los que salen a trabajar todos los días a buscar su sustento no cotizan en bolsa.

Todo esto tendrá sentido si sirve para empecemos a pensar que la enfermedad de miles de millones de seres humanos invisibles a los ojos de la bolsa de Nueva York, también requiere atención y acciones extraordinarias de todos nosotros y nuestros gobiernos.  Dejemos de ser hipócritas, que esto nos sirva para volvernos realmente solidarios, aún cuando una enfermedad no pueda tocarnos a la puerta de nuestra casa.

Ernesto Chediack.

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